"LA CASA DE LOS GONZÁLEZ-VALIENTE" (fragmento)
LA SIMIENTE
1910- año del Centenario, Buenos Aires se prepara con todas sus galas para festejar los
primeros 100 años de la Revolución de Mayo. La “high society” se encuentra inquieta y
entusiasmada, en representación de España viene la Infanta Isabel de Borbón, tía del Rey
Alfonso XIII y se hospedará en el palacete de la familia Bary, en la avda Alvear. Como
damas de compañía se eligieron a varias pupilas de un prestigioso colegio católico de la
ciudad. Entre las elegidas se encontraban dos correntinas de 15 años, que por entonces
se hicieron muy amigas, la curuzucuateña Cástula Gasparina Alvez y una hija del
“Chueco” Rafael González y Ma. Constanza Valiente, la inquieta Bernardita González
Valiente (que mucho daría que hablar tiempo después).
Ella era la única mujer de los 6 hijos que tuvieron Rafael y Ma. Constanza, por lo tanto era
la mimada y consentida de la familia. Eso, la fortuna de sus padres y su natural rebeldía,
dieron forma a sus días.
A Bernardita le gustaba dibujar y en el internado empezó a hacer sus primeras cosas en
escultura, y marcó el rumbo de sus días. Lola Mora era su referente, su norte. Para seguir
su camino, consiguió, a regañadientes, que sus padres la becaran, cuando todavía no
había cumplido los 20 años, y se fue a estudiar a París, la Meca de todo artista o potencial
artista de la época.
Época que por lo pronto en que la mujer en todo el mundo "occidental" estaba
absolutamente recatada y sometida al hombre, y cuando la desnudez femenina
aparecía solo de un modo clandestino, como algo prostibulario y pornográfico. Época en
que ella se adelantó, y por mucho, a la liberación femenina de los años 60.
Época en que ella pasó a integrar al llamado movimiento Surrealista y se codeó con gente
de la talla de André Breton, que da origen, junto con Soupault del primer “Manifiesto
Surrealista” fechado en 1924, movimiento poético, al cual con lógica, se incorporan la
pintura y la escultura, que se conciben como consecuencias plásticas de la poesía. Se
hacen admiradores de Bretón, Buñuel, Dalí, Paul Éluard, Max Ernst, Yves Tanguy y Tristan
Tzara, entre otros.
También conoce a una jovencita de 17 años, llamada Simone de Beauvoir, con la cual
establecería una larga amistad, que se prolongó hasta su muerte. Juntas acuñaron una
frase que las definiría, “Una mujer Libre, es justo lo contrario a una mujer fácil”. Y allí, se
encontraba Bernardita. Demás está decir que fue una época de gran aprendizaje y que
para ella, el tiempo pasó volando.
En la misma época y antes de venir a la Argentina nuevamente, en el Palace Hotel, en Río
de Janeiro, conoce a Tarsila Do Amaral, una pintora brasilera, que crearía el “Movimiento
Antropofágico” con los artistas plásticos de su país.
Con 35 años, ya está cerca y a punto de volver a su tierra natal, la Argentina, más
precisamente a Corrientes, a su pago chico, del cual salió hace exactamente 21 años atrás.
ººº
El bloqueado


Un poco de Historia, hermosa narrativa de mi querido profesor ya amigo El"hippie" Almiron, por mas mujeres libres y no faciles!!!!, gracias por compartirmelo
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