JULIÁN
(Una extraña historia de amor)

Si había alguien enamorado en el pueblo, ese era el Julián. ¿Sorpresa eh? Claro, sorpresa porque el Julián era el tipo más tímido del pueblo. Tendría unos 40 años y desde los 18 trabajaba en el banco Nación (por otra parte era el único banco que había en el pueblo) en dónde comenzó como cadete y de a poco, con tesón y perseverancia, fue ascendiendo. Nunca salió del pueblo hasta hace 2 años atrás, cuando lo ascendieron a Tesorero y tuvo que viajar a la Capital de la provincia, para hacer un curso de capacitación de un mes.

Eso fue un antes y un después en la vida de Julián.

Volvió hecho una persona totalmente distinta. Más abierto, emprendedor, dicharachero, conversador, feliz. Él estaba en pareja, ¡se había conseguido una compañera en la Capital! Lo que a él más le atraía, era que ella siempre lo esperaba con una sonrisa, nunca discutían por nada y lo que más le gustaba, siempre estaba dispuesta a tener sexo. Nunca un pero, nunca una excusa, nunca un “me duele la cabeza”

No la habían visto andar por el pueblo, pero aquellos que tuvieron la oportunidad de ver una foto –no muy buena y media borrosa- en su escritorio, decían que se lo veía sonriente, abrazado a una linda y menuda rubia.

Todos los días, a las 3 de la tarde, cuando salía del banco, le compraba un ramito de flores a una nena, que ya lo esperaba a la salida del trabajo, y se dirigía a su casa, tarareando alguna canción, sonriendo feliz. Esta rutina la repitió una y otra vez, durante poco más de un año y medio. Fue el período más feliz en la vida de Julián.

Pero, de repente, se volvió huraño, taciturno, malhumorado, tenía el semblante muy demacrado y una profunda melancolía le envolvía el Alma.

La tragedia -que no avisa- llegó a su vida. A Julián se le había pinchado –y no tenía arreglo- “la muñeca inflable” que trajo de la Capital, hace 2 años atrás…

º-º-º
El bloqueado

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