EL CHICO DEL SEMÁFORO

La sonrisa le iluminaba la cara, hacía dos días que lo veía en la misma esquina, haciendo malabares con naranjas. Con la misma y enorme sonrisa, agradecía a los pocos que le daban unos pesos antes de cambiar la luz del semáforo.

Luego seguí conversando animadamente con los compañeros del trabajo, con los que fuimos a comer en aquel bar, casi enfrente al semáforo.

Un rato más tarde, el gurí de las naranjas, nos preguntó si podíamos convidarle un pedacito de pizza. Yo lo cargo y le digo; en el rato que llevamos acá, juntaste más plata que la que nos pagan por día a nosotros, y de yapa, no estás en la escuela. En ese instante desapareció su hermosa sonrisa y una sombra de tristeza cubrió su cara, con lágrimas apenas contenidas nos relató su historia. Yo me mordí la lengua y literalmente quería que me tragara la tierra.

Nos contó que hasta la semana pasada, él, que tenía 12 años y era el mayor de 5 hermanos, su mamá y su padrastro, vivía en el barrio Quilmes, cerca del río. Los tres mayores y él, iban a la escuela y la más chica se quedaba con su madre en la casa. Su padrastro era mallonero, pero tenía un pequeño problema, bebía mucho y cuando lo hacía golpeaba a su madre y a cualquiera que estuviera cerca. Cada vez sucedía con más frecuencia. Hasta que la semana pasada, sucedió lo que todo el mundo (menos las autoridades) preveían, su padrastro mató a su madre y de casualidad se salvó su hermanita.

Hace tres días enterraron a su madre, su padrastro en la cárcel, y por ahora él, se encarga de cuidar a sus hermanitos junto a una tía (que está en igual o peor condición que su madre).

Por eso es que tuvo que dejar la escuela y se la rebusca con las naranjas. Nos contó que un muchacho al que le decían el “Rulo” les enseñó, como así también a andar en zancos, y que gracias a eso, hoy puede llevar plata a la casa para comer. También nos dijo, que a pesar de la profunda tristeza que tiene, en el semáforo él sonríe, así algunas de las personas se dan “cuenta” de su existencia y les tiran unos pesos. Que después,…después Dios y la Virgen proveerán.

Profundamente conmocionados, juntamos algo de dinero y se lo dimos. Además de hacernos la firme promesa, de nunca más ser insensibles, tratar de saber porque están allí, como podemos ayudar y no dejar que se hagan “invisibles”, los chicos del semáforo…

ººº
El bloqueado
del Libro: "Mundos Paralelos"



Comentarios

  1. triste y tan triste como tan real, ponernos por un momento "en el cuero" del otro.

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