HELADOS

Siempre me pregunté por qué las veredas tienen cordón, cuando nunca las vi usar zapatos, pero sea como sea, allí estábamos sentados (en el cordón de la vereda) con Navila, saboreando unos ricos helados de este alfarero de sabores, como no hay otro igual en toda la región.

De hecho, los sabores tradicionales están proscriptos de toda prescripción. Si uno lee la lista se va a encontrar con un conjunto de sabores que se van encendiendo con colores cuando uno los lee, a saber: gusto a Lluvia, Tierra Mojada, Fina Ropa Blanca, Presente, Sonrisas, Amistad, Besos, Compañía, Soledad, Sueños, Alegría, Tristeza, crema del Cielo, Melancolía, Despedida, Inmensidad, Abrazos, Recuerdos, Olvidos, Paz, Reencuentros, Esperanza, Noche (con y sin estrellas), Río, Mar, Eternidad, Hoy, etc, etc.

Yo me pedí uno de Lluvia y Melancolía y Navila (como golosa que es, se pidió tres bochas) Inmensidad, Abrazos y Reencuentros.

Con el placer en la boca y en el Alma, nos dedicamos a sumergirnos en un mar de letras, para ver si encontrábamos al viejo alquimista, a ese hechicero, al soñador que esta triste y pacata sociedad de monos educados, nunca le perdonó por buscar la felicidad...

ººº
El Bloqueado
del libro "Delirios de un Diletante" - 2017-


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