CIBER-PERSONAS

Los trinos de los pájaros fueron desplazados sin continuidad por sordos ruidos metálicos, producidos 
por los hombres bañados en bronce, bronceados dirían los puristas; disfrazados de humanos, diríamos 
los que creemos que la mayoría de esta gente perdió la frescura de los poetas y que ni siquiera tienen 
energía para soñar. Pareciera que la tecnología del mundo actual ganó la partida y ya no quedan más 
paraísos.

Hombres seriados, que en vez de nombres o identidad tienen códigos de barras para ser identificados.

Desgarradoras secuencias de pares de bases, que codifican híbridos de futuro, cual mutaciones 
desesperadas para adaptarse y poder sobrevivir en un mundo que perdió la Fe y no parece tener 
porvenir.

Niños-adolescentes-adultos, que no saben jugar y perdieron la sonrisa. Niños-viejos que ven la vida 
pasar y no se suben a ella para vivirla con intensidad. Niños-metaloides, todos iguales que no saben 
llorar, niños-ataúdes con un gran código de barras para poderlos manejar.

Cuánto añoro y qué lejos quedaron, mis soldaditos de lata y los fuertes de barro, de aquella –hoy 
desdibujada- niñez. Cuánto añoro la época en que éramos felices, cuando simplemente chapoteábamos 
en los charcos de las cunetas en los días de lluvia.

Hoy, encerrados entre cuatro paredes, conectados con ¿todo? el mundo por la tecnología, pero cada 
vez más solos, ya nos olvidamos de cómo calienta el sol, de la briza fresca, del aroma de las flores 
silvestres, del olor a tierra mojada, del canto de algún pájaro, del calor de un abrazo.

Hoy, nos olvidamos de vivir…

ººº
El bloqueado



Comentarios

Entradas populares de este blog