LOCAS DISQUISICIONES SOBRE EL TIEMPO



Hablamos y hablamos del tiempo. Muchas veces hablamos de él y no sabemos 
muchas 

veces como definirlo, como decía San Agustín, "si nadie me lo pregunta, lo sé, pero si trato 

de explicárselo a quien me lo pregunta, no lo sé".


Podemos elucubrar que el tiempo es la medición de algo, un suceso susceptible de cambio 

secuencial que nos permite ordenar las cosas en pasado, presente y futuro, y ni aunque 

quisiéramos “congelarlo”, no se puede guardar, este pasa inexorablemente y no hay nada 

que se pueda hacer para detenerlo. Cuando alguien lea estas palabras, para él habrán 

sido escritas en el pasado y para mí en el presente (que ya pasó). Einstein, uno que sabía 

mucho dijo, “el tiempo es relativo” depende de la perspectiva de que y de quién se mire. 

(La paradoja de los gemelos).



Me puse a revisar algunos viejos apuntes, para recordar lo que pensaban algunos 

conocidos filósofos, religiosos, físicos, etc. Y encontré algunos conceptos que me gustaría 

compartirlos, sin pretender que sea un ensayo ni nada parecido, pero si, contribuir a la 

confusión generalizada.


Para Aristóteles el tiempo no era posible sin acontecimientos, sin seres en movimiento. El 

tiempo como el movimiento continuo de las cosas, susceptible de ser medido por el 

entendimiento. Conceptos como "antes" y "después", sin los cuales no habría ningún 

tiempo, se hallan incluidos en la sucesión temporal, es “exterior” al movimiento. "la medida 

del movimiento respecto a lo anterior y lo posterior" si no tuviéramos conciencia del 

cambio, no sabríamos que el tiempo transcurre, es decir, perderíamos la “noción” del 

tiempo.


San Agustín, tomaba el tiempo como algo desligado del movimiento y estrechamente 

vinculado al alma, a la vez que manifestaba su profunda perplejidad ante el tiempo al 

resaltar la paradoja del presente. Si decimos de algo que es presente, estamos afirmando 

que ya no será y que pasará al mundo de lo inexistente Tiempo como realidad vivida o, 

mejor dicho, vivible, como algo que se vive o se vivió o se vivirá. Es la concepción 

psicológica del tiempo.

"¿Quién puede negar que las cosas pasadas no son ya? Y, sin embargo, la memoria de lo pasado permanece en nuestro espíritu.

¿Quién puede negar que las cosas futuras no son todavía? Y, sin embargo, la espera de ellas se halla en nuestro espíritu.

¿Quién puede negar que el presente no tiene extensión, por cuanto pasa en un instante?



Para Newton “el tiempo absoluto, verdadero, matemático, por sí mismo y por su propia 

naturaleza, fluye uniformemente sin relación con nada externo”.


Kant en cambio decía, el tiempo no existe como una realidad en sí exterior a nosotros, ni 

como algo que tienen las cosas en movimiento, sino como una manera de percibir propia 

del hombre. El tiempo existe en cada uno de nosotros como una forma de ordenar nuestra 

experiencia interna, es una cualidad de la conciencia del hombre. La sensibilidad humana 

lleva el tiempo como una manera de ser suya. El tiempo es una forma a priori de la 

sensibilidad que condiciona y hace posible toda experiencia.


Más cercano temporalmente, Titos Lomas, dice que hay que separar en el tiempo 

cosmológico y el tiempo psicológico. El tiempo cosmológico es el tiempo físico, objetivo, 

homogéneo, susceptible de ser medido y calculado y gracias al cual podemos hablar de la 

edad de los astros. El tiempo psicológico, en cambio, es el tiempo de nuestra vida según 

nuestra propia experiencia. Es un tiempo subjetivo y variable, porque unas veces nos 

parece que transcurre muy deprisa y otras muy despacio; unas veces nos parece que lo 

aprovechamos y otras lo dejamos pasar; hay esperas interminables y momentos que 

nunca acaban. Es nuestra vivencia personal del tiempo.


El pasado ha sido, pero ya no es; el futuro será, pero aún no es; sólo el presente es, 

aunque su modo de ser es instantáneo y fugaz, porque muy pronto deja de ser.


Como vemos, diferentes miradas sobre un mismo tema, complejo y difícil de explicarlo, 

pero que nos atraviesa horizontalmente a los que somos sincrónicos.
Tal vez ahora podemos entender que las arrugas y las canas, solo indican cuanto hemos 

envejecido, pero no dicen cuanto tiempo vivimos.


“Ayer fue hoy, mañana va a ser hoy, y hoy, va a ser ayer”. Carpe Diem.


El Tiempo, borra el Tiempo…

°°°

El bloqueado


Comentarios

Entradas populares de este blog