Fragmento del proyecto de novela "LA CASA DE LOS GONZÁLEZ-VALIENTE"

CONOCIENDO A LOLA

Ya instalada en Buenos Aires, donde abrió su taller de escultura, volvió a la mente y espíritu de 
Bernardita, la idea de conocer personalmente a Lola Mora, que a esta altura del siglo XX, había perdido 
la fama y el gran prestigio, que otrora la precedieron.

Siempre recuerda, cuando en un paseo guiado con el colegio en donde estaba pupila, ven por primera 
vez la obra de la magnífica escultora, llamada “La fuente de las Nereidas”, que gran revuelo causó en la 
sociedad conservadora de aquella época. La obra escultórica, emplazada en la intersección de las 
actuales Leandro N. Alem y Juan D. Perón, se inauguró el 21 de mayo de 1903 y representa el 
nacimiento de Venus, la cual surge de una ostra marina, sostenida por dos Nereidas (con escamas en 
sus muslos, que terminan en colas de pez, enroscadas en una roca). La polémica surge por estar 
representadas en ella figuras desnudas. Tal era la presión de las ligas moralistas, que finalmente 
obligaron a su traslado, en 1918, desde donde estaba emplazada la fuente, a un lugar más alejado. El 
sitio elegido fue la Costanera Sur, frente a la entrada sur de la Reserva Ecológica de Buenos Aires, en 
el actual barrio de Puerto Madero.

La enorme belleza de la obra escultórica, la impresionó de tal manera, que en ese mismo momento 
decidió dos cosas, ser escultora y conocer en profundidad la vida y obra de Lola Mora.

Lola, a fines de 1896, logra ser becada por el entonces presidente de la nación, José Evaristo Uriburu, 
por dos años para hacer estudios de plástica en Europa. Se instala en Roma y comienza a tomar clases 
de escultura con el llamado “el "nuevo Miguel Ángel", el escultor Giulio Monteverde. Se insertó 
naturalmente en los círculos artísticos y culturales de Roma, donde fue muy respetada. La escultura de 
un autorretrato suyo, de mármol de carrara, fue exhibida en la Exposición de París donde ganó una 
medalla de oro. La prensa argentina empezó a hablar asiduamente de ella. Regresa al país en1900 –
aunque mantiene su estudio en Roma- adonde regresa frecuentemente. A principios del siglo XX, ya era 
muy famosa y había realizado numerosas obras, ya sea encargadas por el gobierno tucumano, de Salta 
o el propio gobierno nacional – principalmente bajo el ala de su amigo y protector, Julio A. Roca (en los 
círculos sociales se decía que además era su amante)(también se decía que era bisexual). Lo que sí 
era, una mujer de mucho ímpetu y gran carácter.

Lola fue perdiendo su influencia, especialmente después de la muerte de su protector Julio A. Roca, ya 
que los adversarios políticos de este, empiezan a pasarle factura. Tanto es así, que en 1915 el 
Congreso decidió desmontar su conjunto escultórico que ella había realizado, tachándolos de 
"adefesios horribles",y como ya dijimos, en 1918 la municipalidad porteña desmanteló la Fuente de las 
Nereidas y la mandó al ostracismo. En 1920 decepcionada, decide abandonar,la escultura.

Cuando Bernardita vuelve de París, se pone en marcha para conocer personalmente a esa persona que 
la motivó a ser quien era, lo que pudo concretar recién a fines de 1932. Por entonces Lola Mora, 
desahuciada y con su salud deteriorada, estaba bajo el cuidado de sus sobrinas. Le costaba caminar, 
divagaba y perdía el conocimiento. Bernardita sintió una profunda pena y la fue a visitar muchas veces, 
hasta que la salud de Lola dijo basta, el 7 de junio de 1936, cuando falleció, a los sesenta y nueve años.

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El bloqueado


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