.
Ya era
madrugada
y la
esperanza se fue sola, abatida,
porque
no pudo resolver el acertijo
La
compleja encrucijada
desorientó
por completo
a los
seres grises
que
jamás pudieron aprender
a
convivir con los sueños
La
medusa, solitaria y en lo alto, sonreía con tristeza
la
terrible carga sobre sus hombros
se
hacía cada vez más pesada con el paso de los siglos
pero muy
pronto, Perseo, por orden de Atenea,
la liberaría
para siempre
de la
eternidad que le fue asignada
El día
fue todo noche
una luna
friolenta se arreglaba la bufanda
el
gélido viento, implacable, atería el pensamiento
mientras
las congeladas ideas
muy
quietas, dormitaban.
***
EL BLOQUEADO

Muy logrado poema, Enrique.
ResponderEliminarY por fin llegó la libertad para ese temido e incomprendido ser. La eternidad en la tierra debe ser una condena. ¡Aplausos!
Muchas gracias Rolando, siempre tan generoso.
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